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viernes, 14 de enero de 2011

Posdata: TÚ & YO

      Querida Tú:

      Te dedico expresamente esta entrada y la canción que sale por mi boca. No sé si me leerás hoy, mañana, dentro de siete años. No me importa. De todas formas, no creo que tuvieras tiempo para leerme.

     En esta carta voy a ser Yo. La que tú quieras pensar que soy. Pero definitivamente Yo. Sinceramente, te abro mi cínico e hipócrita corazón para que pienses lo que quieras.

      Sí, he cambiado. Pero yo sola no tengo la culpa de todo. En términos científicos, te has "oxidado", o "reducido", te dejo escoger primero. Por fuera eres la misma, como el metal sigue siendo metal y el gas, gas. Hemos crecido, hemos evolucionado, reaccionado y obtenido un producto. Ese producto se llama tú y yo. Ya hemos cumplido nuestro cometido y ya puedes ir a reaccionar con otros elementos. Tal y como tú quieres.

     Y te dejo ir como me pediste. Porque sí, tienes razón al decir que esto empezó hace mucho tiempo. Empezó cuando el psicólogo me diagnosticó algo que aquella amiguita me dejó de recuerdo. Y no volví a pisar su consulta. No tenía derecho a decirme que esa persona me acompañaría toda mi vida sin que ella lo supiera. Y lo he intentado sobrellevar lo mejor que lo he podido, porque sé que no soy así. Porque al fin y al cabo, nadie puede decirme lo que soy o lo que dejo de ser. Y tú tampoco.

     Y siguió cuando tampoco tú eras capaz de decirme lo que pensabas. Porque, sinceramente, ¿de verdad piensas que voy a creerme que has luchado por mí? Para nada. Si hubieras luchado por mí, me lo hubieras dicho. Y si me hubieras considerado alguien importante para tí como tú dices, lo hubieras hecho cuantas veces hubieras podido y no te hubieras dedicado a decirme "yo lo intenté".

     Sí, no te lo niego. Aquel día, yo también te puse a prueba. Sabía que estabas enfadada. Pero esa vez no me podías decir lo mismo, porque no era yo la que decidió no hablarte. Eras tú la que decidió no hacerlo. Eras tú la que decidió no tener aquellas conversaciones que decías que querías tener. Y fuiste tú la que decidió callarse porque eras tú la que no confiaba en mí.

     Me ha encantado conocer a TUS amigos. Y como son TUS amigos TÚ decides si quieres que siga hablando con ellos. Diles que no lo hagan. Es sencillo. Pero a mí no me mandes a no responder con gusto cuando alguien me hable simplemente porque tú le hayas conocido antes.

   Sinceramente, me pareció una actitud un tanto egoísta por tu parte. Sé que tu intención será echarme de tu vida y supongo que por eso no quieres que tenga nada que ver contigo, ni gente, ni lugares, ni ropa, ni recuerdos en los que haya un simple matiz mío.

     En contestación a tu pregunta "¿Cómo es posible, que justo desde irme de "ALLÁ" te hayas interesado por todos mis amigos, incluso por mi vecino al que viste pasear al perro, por todos, justo por todos ellos menos por mi?" Supongo que te referirás a estas vacaciones, en ese caso, puedo responderte con mucho gusto que en Navidades apenas he hablado con TUS amigos porque yo he estado estudiando y relacionándome con la gente de aquí, no creas que solo están ellos. Y cuando hemos hablado, he tenido conversaciones de lo más entretenidas. Con algunos más que con otros. Pero no porque sean TUS amigos no veo por qué no podemos hablar (otra vez vuelta al mismo tema de antes). Y otra vez, no te permito que digas que no me he interesado por tí, porque no tienes razón. Porque hay una gran diferencia que vuelvo a repetir, la confianza. Porque cuando yo te preguntaba "¿Qué tal?" Tú tan solo me respondías "Bien". TUS amigos me contaban cosas, me contaban cómo se sentían realmente, y por el simple hecho de tenerme esa confianza he sonreído. Porque no es que sea cínica, es que las cosas más simples me hacen sonreír.

     En fin, en cuanto a las preguntas que te hice y me has contestado por decirlo así...

     "1º) Con qué momentos del 2010 me quedaría?"

     Esa no te la hice yo, pero mira, no me importa responderte a lo que me has contestado: si alguien te ha hecho sentir esa calidez y sentimiento ¡Genial! ¡Me alegro por tí! Y no es hipocresía, porque... no voy a decir "tú más que nadie sabe" porque tú no tienes ni idea, pero en fin Algunos saben de sobra que incluso a la única persona que me cae mal, le deseo que sea feliz, sin mí, que tenga su vida en la que no aparezca, pero no tengo por qué desearle algún mal. Y si en estos siete años no te he demostrado lo que es amistad... ¿por qué seguiste con esto? Yo no considero amigo mío a quien no sienta cerca ni me demuestre lo que es amistad. No me hace falta montar escenas. Porque con tus palabras lo único que me estás contando es que he sido una simple marioneta más del teatro que es tu vida.
Si has conseguido visitar aquel lugar que tanto has querido visitar, ¡genial! Yo precisamente ya sentí eso hace unos cuantos años, cuando viajé a Inglaterra por primera vez. Y si precisamente me encantó fue porque estuve con la gente de allí, porque mostraron un enorme cariño conmigo, una extraña que se metió en su casa a la que no tendrían por qué hablar, simplemente ponerle la cena a eso de las siete y dejarle una cama. Y ya no solo con la gente con la que me tocó vivir, sino también con la gente con la que hablaba antes de montar en el autobus, con aquellos dependientes que me regalaban galletas por entretenerles, con aquella gente que nada más que por sujetarles una puerta te lo agradecían hasta tal punto de hacerte sentir mejor persona... No, Inglaterra no solo me fascinó por su exterior, por lo que se ve. Inglaterra me GUSTABA por su exterior, pero no llegué a querer vivir allí, desearlo con todas mis ganas, hasta que supe lo que era estar allí.
Y respecto al último punto, no pongo en duda que esos días hayan sido de lo mejor para tí. Sabía y sé que quieres mucho a la gente con la que acabaste el año. Vuelvo a repetirte, si no merezco la pena, ¿por qué aguantar tanto tiempo? Y ahora te aclaro: Sin en siete años me hubieras importado tan poco como crees, yo misma hubiera cortado por lo sano como he hecho con muchas personas. No me he saltado diez capítulos de tu vida, tú los has arrancado porque precisamente no te interesaba que los conociese. Sino, me los hubieras dejado leer como yo te he dejado leer mis historias. Porque eras tú. O ¿acaso te crees que hablo de mí a todo el mundo? Te dejo que pienses lo que quieras.

     "2º) ¿Echas de menos a alguien?"

     Esa sí fuí yo. Y créeme, dudo que me echases de menos, sino, lo hubieras dicho, como lo hacías antes, como ERAS antes.

     "3º) Si pudieras ver ahora mismo a alguien, ¿quién te gustaría que fuera?"

     Sí, esta también te la hice yo, en base a lo que respondiste en la anterior. Ya no te pido que me eches de menos, que me abraces, ni si quiera que menciones mi nombre para lo que sea. Quería que profundizaras en la pregunta anterior porque, como pasaba últimamente, tenía que sacarte las cosas con cucharón. Y si las hice en anónimo era expresamente porque a mí no me las ibas a responder. Como no me respondías cualquier otra cosa.

     ¡Vaya! ¿De verdad que has tenido en cuenta mi blog? Si lo tienes tanto en cuenta solo espero que leas esta entrada porque es la última. Pero, ¡por favor! ¿Te das cuenta de lo que me has dicho? ¿Hola? ¡No eres el centro de mi vida! Te tomaba como mi mejor amiga, como alguien muy importante para mí. no es de extrañar que en algún momento hable/piense en tí, pero, en serio ¿hasta tal punto? TUS amigos, TU vida... YO también tengo de eso ¿vale? Respecto a mis entradas anteriores una te la dediqué hace ya tiempo, y no en este blog, no en es periodo en el que dices que estábamos mal. Te lo dediqué hace bastante, precisamente lo sé porque la tenía en otro blog que ya no uso, da igual. Y otra más que es la tercera ahora mismo que hay aquí, y quería que supieras que era para tí, porque esa misma foto la cogí de uno de tus blogs. Sinceramente, creo que te has excedido comentando unas entradas que ni mucho menos eran para tí. Y no solo pienso eso, sino que lo hago porque la persona a la que yo conocí me hubiera preguntado "Oye, ¿para quién van dirigidas?" Y te hubiera explicado el por qué y para quién.
Pero en fin, en contestación a lo que me has escrito y que no sé si has leído en el mensaje que te mandé. No he considerado tus problemas más insignificantes que los míos. ¿Por qué? Porque como no me los contabas no sabía que problemas tenías, tan sencillo como eso. Y si lo has pasado mal y has querido mi apoyo, ¡habérmelo dicho! Pero ¿tú qué te piensas? ¿Que te veo todos los días para notártelo? ¿Que hablo todos los días contigo como para saberlo? Para mí los días antes de irte de vacaciones eran tus días de exámenes en los que estabas muy agobiada y no podías hablar. Los otros días, ni si quiera te veía conectada. Sigo diciendo que si de veras hubieras querido hablar conmigo, lo hubieras conseguido. Porque aunque internet sea gratis, me puedes mandar una carta, un sms diciéndome "Llámame" y te hubiera llamado, o ya ¡ni eso! Haberme mandado un "Llámame que no tengo saldo" Que esas cosas salen gratis.
Respecto a lo que digiste sobre la actualización del 27 de Diciembre, que no iba para tí, gracias por decirme que te robo la esencia, en serio. Cuando a mí no me gustaba para nada la música japonesa y me los metías subliminalmente en todas las conversaciones. ¿Te recuerdo lo primero que te dije cuando escuché An Café? "El instrumental me encanta, pero lo que es la voz, sigue sin convencerme" Y no, no me gusta la voz de Miku. Luego Ella me enseñó The Gazette, y sí, acertó. ¡Y no veas cómo! ¿Te recuerdo cuánto de alegraste de que por fin escuchásemos la misma música? Si sientes que te robo la esencia, no haberme insistido desde un principio. En cuanto a la ropa, sí, me gusta tu ropa ¿y? Que tú la tengas no significa que me tenga que dejar de gustar por ello. O ¿tengo que recordarte que cuando te conocí tenías el pelo castaño y vestías de Stradivarious? Al contrario que tú, yo sigo pensando que estábamos evolucionando juntas. Pero vaya, gracias por avisarme a estas alturas de que no.
"Si hay algo que nos diferencia es que siempre me he puesto lo que me ha gustado, siempre he escuchado lo que he querido y siempre me dicho lo que he pensado, cosa que creo que tu jamás podrías decir."
Sí, siempre te has puesto lo que has querido, ¿te recuerdo que mis padres me llegaron a pegar por que un día salí con una extenisión rosa? ¿Te recuerdo la de peleas y peleas que he tenido y tengo con ellos por eso? Porque parece que sí, que tengo que recordártelo porque no me has tenido mucho en cuenta. "Lucha" Me decías, claro, es muy fácil decirlo. Que tus padres hayan sido más permisivos contigo que conmigo no te da derecho a decirme que no tengo vida. Porque es cierto que no tengo algunas ideas claras, pero las más importantes las tenía más que claras como la de que tú eras alguien que nunca me fallaría, ya veo que en esa me equivocaba. Y ya que también sacas el tema de la ropa, otra cosa que siempre he dicho "no me gusta clasificarme como nada en especial, porque si un día me apetece ponerme una sudadera de leopardo, me la pongo; y si al día siguiente me apetece ponerme tacones, me los pongo". Con todas las veces que lo he repetido... ¿Dónde te has metido para escucharlas?
Sí, querida. Tengo las ideas claras. Sé que hasta que viva de mis padres tengo que hacer lo que ellos me digan e intentar influenciarles en lo máximo posible. Una vez me valga por mi misma, haré lo que me de la realísima gana con mi vida.
Respecto a la actualización del 9 de Enero, si te "la sopla" no lo comentes. Y cuando digo que mi objetivo es "ser alguien" me refiero a que quiero que llegue ese futuro en el que me pueda valer por mí misma sin necesidad de nadie. Porque mis padres me pagan la carrera, me pagan mi comida, mi ropa, el techo bajo el que vivo. Ahora mismo "no soy nadie" porque mis padres responden ante mí, y ansío con todas mis fuerzas poder ser yo la que hable por sí misma. Si eso es romper todos los principios humanos, estoy orgullosa de querer romperlos. ¿En qué me he convertido? ¿En algo incompatible para tí? Ya me lo has demostrado, no voy a llorar. Ya te lo he dicho, he prometido no llorar, porque aunque no confíes en mi palabra, hay gente que sí cree en ella, y hasta que deje de hacerlo, cumpliré todo lo que diga.

"No considero menos célebre a un escritor anónimo de blogs,
que a alguien que se pase la vida vendiendo libros"

     Que te sigan quemando los ojos, no me retracto de mis palabras. Te recuerdo que la RAE ha aceptado la palabra "asín". Me han enseñado un vocabulario. Con esa frase, me refiero a que hay muchas personas que, a lo mejor, recogidas bajo un puente, son mejores escritores que personas tan ilustres como Stephanie Meyer o Lewis Carroll. Sé que eres de letras, estudias literatura, idiomas... lo que quieras. Pero mis frases tienen un significado para mí. Si no lo entiendes, no me corrigas sin preguntar.

     "¿Aún crees que, vistiendo como yo visto y quitándome mis amigos, estás siendo tú?¿Piensas qué vistes así porque así eres tú o estás intentando parecer más interesante? Río por no llorar."
     Sigo diciéndo, no creo que te esté quitando tus amigos. Si te quitase a tus amigos eso significaría que les hablaría mal de tí a tus espaldas, cosa que no hago. No te lo niego, hablo más con ellos últimamente que contigo, ¿por eso te los estoy robando? Son personas, se comunican, sienten y esas cosas. No son simples objetos inertes que se poseen. Te lo vuelvo a recalcar como haces tú, TUS AMIGOS. Porque conocí a TUS AMIGOS cuando me quedé CONTIGO en TU CASA. Sí. Me los presentaste TÚ. La semana que fui a verte, la semana que fui para estar contigo. Y si me hubieras dicho que me quedase en casa, ¡con mucho gusto lo hubiera hecho siempre y cuando estuvieras tú! Una preguntita ¿crees que hablo más con cualquiera de allí que con cualquiera de aquí? O ¡mejor todavía! ¿Crees que cuando alguien me habla me paro a pensar si es amigo de no sé quién o si es de no sé dónde? No. Cuando hablo con una persona hablo con esa persona, sobre ella y sobre mí. Y si en su vida estás tú o si estás en la mía ¿qué hago? ¿Me voy en busca de la CIA a ver si tienen algún aparato que haga que salgas de mi cabeza? Y otra vez con la ropa. Mira mis fotos de pequeña, me las pasaba siempre con vestiditos de rosas y ¡así hasta bastante tiempo! (río al recordarlo) ¿Y qué ropa tengo tuya? Me gusta Sex Pot Revenge, sí, tengo quizá... ¿una camiseta? Me gusta más criminal damage, que es una marca inglesa ¿Te recuerdo que llevo obsesionada con Inglaterra mucho más de lo que llevas tú obsesionada con Japón? Me gusta el rosa, sí, de toda la vida. Me gusta el azul. También. Me gusta el lolita, me gusta, el pin up, me gusta, de vez en cuando, la ropa de stradivarious, blanco o bershka. Por cierto, mi sudadera no es de ninguna marca japonesa. Y antes no te gustaba nada porque la llevaba uno que te caía mal. Tengo muchas cosas que me gustan, me pongo y a tí ni si quiera se te pasaría por la cabeza poder ponértelas. No me clasifico en ningún estilo y mucho menos en el estilo "personas que te copian". Y la última pregunta... te la reenvío, anda.
Me gusta la ropa que tengo, me gusta tu ropa y me gusta la ropa de la chica que acabo de ver pasando por ahí abajo. Ríe por no llorar.

     "Muchas veces, me he sentido culpable, por el simple hecho de que no he hecho nada, pero ahí está la cosa, he dejado que hagas todo este tiempo lo que quieres, " A ver, tú estás allí, yo estoy aquí. No tienes ni idea de lo que hago o dejo de hacer así que no necesito a nadie que me rinda cuentas. Y no, no me dijiste nada. Y tuve que preguntarle a Miky. Como cada vez que te pasaba algo, tengo que preguntárlo por ahí. ¿Después me pides que de la cara?
  
     Deja que las agujas del reloj sigan su curso. "Los que más callamos, creo que peor lo pasamos", en ningún momento te he prohibido hablar, y si te contaba mis cosas... bah, ya lo he dicho. "Porque si nada me has dicho hasta ahora, dudo que tengas que decirme algo" Irónico, tú no me has dicho nada hasta el último momento.

     "Hoy pongo por testigo que va a ser el último día que lo pasaré mal por ti. Cuando te envíe esto seguro que se me ocurrirán más cosas que decirte, pero total, ya no merecen la pena. Gracias por estos 7 años de "amistad"."
     De nada.

     ¡Ah! Y otra cosa, en ningún momento he dicho que te idolatrase, he dicho que te he admirado. Sí, como también admiro a Luso por ser tan extremadamente leal, como también admiro a Rafa y a Javi por no tener miedo a lo que pueda pasar por mostrarse tal cual son, como también admiro a Mazu por hacerme sonreír cuando supongo tendría que estar triste, como admiro a Alex por sacar lo mejor de mí, a Manu, a Mar, a Liam, a Blank... a la gente que conozco. Porque todos tienen algo que admirar.

Fdo:

Un recuerdo.


PD: y sí, me quejo de mis padres, como cualquiera. Pero no me quejo tanto como tú te piensas. Estuve años y años mal con ellos, de ni si quiera poder mirárles a la cara. Pero tuve una época mala en la que ellos me veían que no estaba bien, y dejaron de lado las discusiones y me ayudaron más que a cualquier persona que pudiera llamar "amigo" en esa época. Por eso acepto sus condiciones, porque sé que les debo muchas. Y sí, por ese entonces te conocía.

miércoles, 12 de enero de 2011

Sí, este blog llega a su fin.
Gracias a aquellos que se han detenido a leérme,
y a los que no, gracias igualmente

He prometido no llorar nunca más.
No faltaré a mi promesa

Supongo que... bah, da igual.

Adiós ♫


domingo, 9 de enero de 2011

En realidad, no me va a dar igual.
Todo ha cambiado por acá.
Todo ha cambiado por allá.
Pero seguimos siendo las mismas personas.
Tarde o temprano saldrás de mi vida por propia iniciativa.
Y ¿sabes qué?
Que dejarás de pensar que no seré capaz de realizar mis sueños.
Porque pienso cumplirlos, pienso ser alguien.
Llegar a la cima recordándo siempre porqué estoy allí



sábado, 8 de enero de 2011

Y recaí.
Y volví a sentir que cualquier inodoro podría ser mi mejor amigo.
Y lloro.
Porque al menos te sentí cerca de mí otra vez.
Aunque en ese momento me odiaras.
Al menos significaba algo para tí.
Racaí en tí.
¿No ves que tú eres la única culpable de estas lágrimas?
Mi cuerpo sigue frío desde que te fuiste.
Y a veces se pregunta si será capaz de volver a amar.
Porque fue en aquel entonces cuando me abandonaste.
Mientras temblaba en el suelo,
mi cuerpo como el hielo y tan pálida como la nieve.

A mi ser amado he de decir adiós.
Hoy, mañana, quizá ya lo hice y no me di cuenta.
No eran palabras lo que andaba buscando,
tan solo sus ojos, aquellos que podían hablarme durante toda la noche.
Y será que realmente me lo merezca.

lunes, 6 de diciembre de 2010

-¿Qué haces aquí? Pensé que andabas con tus amigos.
-Tú mismo lo has dicho: andaba.
Se acabó sentando a mi lado, normalmente mantenía distancia por lo que me llamó mucho la atención.
-¿Qué ha pasado entonces?
-Tenía que contarles un problema.
-¿Qué tipo de problema?
-Digamos que... la sociedad lo considera enfermedad.
-¿Y por qué no se lo has contado? O... ¿por qué se lo querías contar?
-Se lo quería contar porque son mis amigos ¿no? Los amigos se supone que se deberían escuchar unos a otros y apoyarse en lo que haga falta.
-Y si piensas así, ¿por qué no se lo has contado?
-Porque estaban demasiado ocupados discutiendo y hablando entre ellos.
-¿No será que tienes miedo?
-No, porque ya se lo conté a una amiga que me trata de ayudar.
-Entonces puede que sea que, esas personas, no sean realmente tus amigos.
-No digas eso.
-Piénsalo. La mayoría de las veces tenemos más miedo a estar solos que a sufrir cualquier enfermedad. ¿O crees que el que tiene cáncer se siente mal por él mismo? ¿O el que tenga anorexia, haga lo que haga para verse mejor a sí mismo? No, se preocupan por lo que piensen de ellos. Lo que les hace caer en depresiones, es el pensar en que harán un futuro en el que ellos estén excluidos totalmente.
-Pero... pensar eso es muy egoísta. El entristecerse porque la gente rehaga su vida sin ti...
-¿Y quién dijo que el ser humano no fuese el mayor egoísta por excelencia? Todos somos egoístas, incluso cuando defendemos a un amigo, lo defendemos porque es nuestro amigo; si fuese otra persona cualquiera, lo dejaríamos estar. Ni lo conocemos, ni nos interesa...
-Vaya, sí que estás contenta hoy.
Sonreí en su dirección, pero aún así preferí no quitarme los cascos.
-¿Te ha ocurrido algo bueno?
-No.
-¿No?
-No. Es más, probablemente sea el momento en el que peor esté.
Seguí sonriendo y riendo.
-¿Y qué te alegra tanto, entonces?
-Ven. Escucha.
Le ofrecí uno de los cascos y le di a la opción de repetir la canción.
-¿Una canción?
-Sí
-¿Así de simple?
-Sí
La seguimos escuchando hasta que acabó. Yo sonreía cada vez más y él seguía como antes.
-¿No lo sentiste?
-¿Qué tendría que haber sentido?
Volví a repetir la canción.
-Cierra los ojos. Siéntate y relájate. ¿Lo sientes? Se está acercando. Estas perdido. Las nubes están grises... Acaba de caer un trueno... Y ahora es cuando empieza a llover... Siente el sonido de la batería...Las gotas de agua te están cayendo por encima y tú, como si nada... Te están invitando a un nuevo mundo... a vivir una vida nueva... ¿No le oyes?... Su voz trata de darte esperanzas... Trata de seguirle...
Comenzó a sonreír. Nos quedamos callados durante el resto de la canción. Hasta que esta acabó.
-¿Lo sentiste ahora?
-Creo que sí... pero no sé muy bien lo que es.
-Ya te lo dije una vez: es, lo que tú quieras que sea. Este es el tipo de música, el tipo de melodías al que me refiero. Las que hacen que las notas sientan por ti, y te eleven... te eleven hasta el mundo de los sueños. Estos son los mismos acordes que pueden sacarte de la más profunda oscuridad, y sentir que nada puede contigo. Que siempre hay otro camino. Y si te hacen llorar, llora. Y si te hacen reír, ríe lo más alto que puedas. Porque sientes. Eso es lo que me hace continuar cada día, a pesar que el mundo que me rodea siga tan enfermo.
Volvimos a quedarnos en silencio. Agachó la cabeza y volvió a reír.
-¿Sabes? Creo que voy a empezar tu música japonesa.
-Vas a necesitar mucha ayuda para comprenderla.
-Tal vez... pero quizá así pueda fijarme en lo que debo.
-Quizá.
Nos miramos y volvimos a sonreír. Sonreír y reír hasta que reventásemos.
Si el mundo te da la espalda... búscate uno nuevo.
Nunca quise ser un modelo a seguir. Tampoco he pretendido serlo. Pienso lo que pienso y lo transformo en palabras. Soy lo que digo y ya está. Pero no por ello quiero que la gente sea como yo. Es agobiante que alguien, pretendiendo ser como tú, acabe por portarse como tú. Cada persona tiene sus momentos malos y sus momentos buenos, y no porque la vida de otro parezca tener más momentos felices que la de otro, esto no tiene por qué ser así.

Todas las vidas tienen el mismo número de lágrimas en un principio que, aunque no se muestren, puede que el corazón las sufra por dentro, y estas lágrimas internas son iguales a cualquiera que se deje al aire. A partir de ahí, todo dependerá del punto de vista con el que veas las cosas. Si lo tratas desde el punto de vista pesimista, todo va a estar mal, y el número de lágrimas aumentará. Este, la verdad, es el camino más fácil, pero llega al punto de resultar asfixiante, ¿qué ganas con eso? Tan solo atraerás más disgustos. Pero si tratas de esforzarte para sacar todo adelante, conseguirás lo que quieras, y si te tropiezas, te levantas, te limpias y sigues caminando. ¿De qué te sirve quedarte en el suelo y llorar? Tarde o temprano, te acabarás levantando y te darás cuenta que, lo único que has conseguido con ello, ha sido malgastar tu tiempo.

La única manera de evitar esto, es sonreír, sonríes y piensas "¡Menuda tontería!" y ya está.

¿De qué te sirve cambiar de camino y saltar el bache cuando el de delante ha saltado? Digo lo que pienso, y pienso que sería frustrante tener que pararme a esperar, cuando el de delante se para, como si el semáforo estuviese verde, y tú te negases a adelantar por el carril de al lado.
-¿No crees que a veces te contradices?
-Y... puede
-Pero ¿por qué? Tienes las ideas claras ¿qué es lo que falla?
-Falla que, no siempre una idea está por encima de otra, y viceversa.
-Pero, por ejemplo, siempre dices que la amistad es muy importante, pero luego muchos de tus amigos ni te importan.
-Sí
-¿Sí? ¿Solo eso?
-¿Qué quieres que te diga? Es cierto, los amigos son muy importantes para mí, pero no todos son tan amigos. Eso es así para todo el mundo. Hay amigos con los que te gusta hablar, hay amigos con los que vas a comprar, hay amigos con los que sales a beber, pero luego están los amigos por los que darías tu vida. Ahí está la diferencia entre yo y muchos, que esos muchos se quedan en palabras, lo pasan mal, sí, pero rehacen su vida y ya está; pero si me dieran a elegir entre mi vida y la de mis amigas, preferiría que siguieran ellas. Y sé que ellas harían lo mismo, o quizá, de un modo menos fatalista, si yo sé que ellas están mal y yo estoy mal también, me callo y trato de hacerles sentir bien. Porque en ese momento pienso que, si consigo que se alegren, aunque sea muy poco, será porque aún puedo hacer algo, ya sea alegrar como si tengo que ayudar a barrer el piso. Hay distintos tipos de amistad, pero mucha gente prefiere tener muchos a los que llamar amigos, a tener pocos que sean para siempre. Eso ya es elección de cada uno. Y yo elegí ya hará mucho tiempo.
Sigo dudando, sigo preocupándome.
Porque pienso que puedo vivir, volviéndome fuerte.
Sigo dudando, sigo preocupándome.
Hasta que podamos reírnos de esos días juntos.
Un recuerdo sin fin…
Lentamente contengo mi respiración,cierro mis ojos y exhalo.
Estoy recordando el día en que sostenía tu mano con fuerza,
deseando el mañana.
Los repetitivos días nos van empapando más y más,
incluso a aquel colorido lugar.
La lluviosa noche nunca dejará de llorar.
La noche está llorando, gritando.
"¿Cómo puede a alguien gustarle Inglaterra? Hace frío, y casi siempre está lloviendo, ¿qué tiene de especial? ¿Qué puede llamarte la atención de allí? ¿El Big Ben? Tan solo es un reloj más, como el de cualquier ayuntamiento, como el de la plaza del Sol en Madrid. ¿El London Eye? ¡Menuda tontería! Una noria lenta con más de tres horas de cola, prefiero ir a cualquier parque de atracciones. ¿El London Bridge? Los ingleses tienen nada a lo que darle importancia y por eso se lo tienen que dar a un puente. ¿Qué tiene Inglaterra para gustarte?
>> Es más caro que esto, y la comida es mucho peor. Se empeñan en llevarle la contraria a todos los demás, alegando en su defensa que ellos son mejores, ¡panda de elitistas sin razón!"


¿Saben cuántas veces he podido escuchar este tipo de cosas? Miles. Millones. Y la mayoría son ciertas.
>> ¿Inglaterra? Mi país favorito.
>> Lejos de los monumentos significativos y de cualquier cliché, se halla una nación de la que cualquier persona se sentiría orgulloso. Yo me siento orgullosa. Lo siento mi país. Y ni si quiera he llegado a vivir un año allí.
>> En Inglaterra he conocido el miedo. La desesperación. El engaño. He conocido la noche y el día. Ambas caras. Y precisamente por eso, puedo nombrar a este país como un auténtico hogar.
>> De no haber conocido todas esas cosas, de haber llegado a hacer caso a aquellos que me dijeron que no merecía la pena, nunca podría haber conocido el verdadero significado de amistad. El poder reír desde adentro y con el corazón. Poder mirar al cielo y decir: "eh, ahora vivimos los mismos momentos, sin ningún tipo de diferencia horaria". Supongo que para quien vaya dirigido esto lo entenderá.
>> La gente. La amabilidad, su hospitalidad. El cariño que te ofrecen nada más tratándoles con respeto y con una sonrisa en la boca.
>> Y la forma tan mágica en la que el año nuevo comienza. En la calle, gente de todos los países, de todas las etnias. Cada persona con su forma de pensar, de ser y de vestir. Reunidos todos en una misma calle. Los americanos y los ingleses dejando de lado sus rivalidades. Los punks y los pijos compartiendo el alcohol. Borrachos y no borrachos compartiendo las calles de una misma región, de una misma ciudad. Ningún tipo de queja.
>> Y cuando el reloj marcó las doce, los copos de nieve empezaron a bañarlos a todos por igual.
¡TE ODIO! Y nunca me cansaré de repetirlo. ¡Escúchame por última vez! ¡TE ODIO! Me has hecho perder el tiempo con tus tonterías. ¡He dejado todo lo que estaba haciendo por ti! ¡Y así es como me lo pagas! Me dices que no significo nada para ti, que nunca te supuse un gran esfuerzo. Que mentías cuando me prometías, y mentías cuando me sonreías. ¡Te odio! Me has tratado de robar mis palabras, mi manera de ser, ¡mi vida! ¡Y nada te dije! En ningún momento te llegué a reprochar. He de suponer que también mentías cuando me decías que me querías, ¿cierto? Lo que más rabia me da, es tener que agradecerte. Haberlo expresado al fin, y no hacerme perder más tiempo.
-Realmente lo único que quería era poder hacer algo bueno. Algo tan bueno, que la gente por la calle se parase para mirarme y dijera "mira, es ella". Quizá era un sueño absurdo. Un sueño egoísta. Algo que me hiciera no tener que preocupar por nada. Pero todo es poco. Siempre se ha esperado más de mí, lo que hace que cualquier cosa parezca insignificante. Lo odio. Simplemente lo odio. Odio ser una estúpida apariencia. Sé que soy así. No suelo enfadarme, deprimirme, y mucho menos meterme en líos. Pero aún así, soy humana. No puedo pasarme la vida sonriendo cuando mi corazón siente totalmente lo contrario. Aquella pequeña Alice parecía crecer por momentos. Como si de repente se hubiera despertado, y hubiera desaparecido ese mundo de eterna felicidad en el que se encontraba sumergida, como si nunca nada ni nadie pudieran hacerlo desaparecer. Pero allí estaba. Tirada en mitad de la nada. La hierba de color verde oscuro sobre la que se sentaba, era mojada por las gotas que caían de las grises nubes. -Es agobiante cuando tienes que cumplir un papel fijo. Que nadie esté ahí cuando lo necesites. Que cuando te caigas no puedas permitirte el poder llorar. Porque sabes que nunca nadie te hará caso. Que nadie te ayudará a levantarte. No soporto ser vista como la criatura adorada por todos que realmente no recibe ningún tipo de atención. Como si fuera la mascota de un rey, que dice estar enamorado de ella, pero encarga a sus súbditos su cuidado, a darle todo tipo de comodidades, pero luego no le dirige ni una mirada, e incluso le aparta con el pie cuando quiere jugar. >>Adoro cuando las notas de cualquier canción recorren todo mi cuerpo hasta llegar a excitarme. Lo adoro. La sensación de formar parte de la música. Pero odio el control cuando de ella se trata. Quiero llevarlo al extremo, que todo el mundo pueda sentir lo que yo siento. Que sientan esa descarga. Como si un rayo partiera desde dentro de ellos. Pero se me hace imposible. Muchos se defraudarían al ver que no soy como ellos piensan. Dicen que mi fortaleza les ayuda a seguir adelante, el haber luchado por mi sueño... Pero ni si quiera yo lo he conseguido. Por eso, cuando puedo, me escapo y vengo a esta jaula. A una jaula en mitad de la nada en la que nadie más entra. Creada a partir de mis sentimientos. Esos que todos desprecian. De los que todos huyen... Por eso me pregunto... ¿qué demonios has hecho para poder abrir la puerta cuya llave tiré hace tiempo?
El sentimiento de ansiedad cada vez se hace más profundo.
Solo la lluvia permite liberarme de estas ataduras que yo misma creé.

Pero ya es tarde, y el loto carmesí empieza a florecer.
Y esta vez no estarás conmigo.
¿Cómo puedo saber lo que está bien?
¿Cómo conseguir olvidarlo todo en un último suspiro?
Nunca dejaré de recordar.
Aunque se haya acabado,
mejor así que vivir de mentiras.
Las memorias, la melancolía, el ayer.
Permanecerán conmigo a medida que avance en el camino.
Te he fallado, pero ya no puedo hacer nada.
Ya no me podrás proteger de mi misma.
Esos lazos que parecían indestructibles,
se fueron deshilachando lentamente.
El sentimiento de ansiedad cada vez se hace más profundo.
No hay culpables, solo vacío.
No me permitiré olvidar. Papel quemado que no sirve.
Mantenerlos intactos, en lo más oscuro de mi corazón.
La luz de las estrellas los hará brotar cada noche,
y a la mañana siguiente no estarán.
El sentimiento de ansiedad cada vez se hace más profundo.
Miraré hacia atrás cuando nadie más me vea.
Guardaré con amor los recuerdos de algo tan hermoso.
Podría cantarte los versos más tristes de esta noche,
pero no soy poeta, mi tinta no penetra en el papel.
No me permitirá olvidar la intensa melodía.
No me permitirá olvidar la blanca melancolía.